Sección de Opinión

Solanas y Umbrías de San Antón
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Aquí, mi palabra se encuentra con la suya y la suya con la mía. Y como el acuerdo no será siempre posible –ni falta que nos hace- su opinión y la mía tendrán que manifestarse y respetarse. De eso se trata.

Es el Blog, Web Log, Bitácora de la WEB o Cuaderno de Bitácora de LATOGAVERDE.

La Aldea en que vivo, que no “mi” Aldea de San Antón-qué vulgaridad tanto posesivo- tiene solana y umbría. No es un páramo de planicie sin horizonte y sí una cicatriz de encuentro, costura de entendimientos.

La Solana y la Umbría de San Antón se mirán como un “Uke” y un “Tori” sobre un Tatami. Se observan, se saludan recelosos, cautelosos, encurtidos en yudogi de tomillos, robles, retamas, escobonales y piornales el uno y en la húmeda laurisilva de avellanos, alisos, hayas, salciñas, sauces y helechos el otro… y se agarran sus corazas de algodón, sus Kimonos de combate en el fondo del barranco, donde el río Regaldia suda la victoria y la derrota de ambos.

Este es nuestro Tatami. El mío y el suyo. Al entrar en el, reverencie la sabiduría, la prudencia y el magisterio del Sensei y desplace sus pies bien pegados a la lona…

A estas alturas, ya sabrá usted como yo que no hay “uke” sin “tori”, ni tampoco solana sin umbría.

Y también que escribo Yudo y no Judo. Se trata de un Homenaje de gratitud y respeto, de una Contraseña de admiración.

Comentario (2)

chucho

May 27, 2017 at 7:25 PM

Que envidia me das querido amigo, y aunque no hemos compartido (cultivado, sembrado, dedicado,…) el tiempo necesario a la amistad os tengo a toda la familia en el corazón y me enorgullece considerarte un amigo de los de verdad.
Te deseo toda la suerte del mundo en esta aventura.
un abrazo.

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LATOGAVERDE

May 29, 2017 at 9:09 PM

Querido Chucho, sólo puedo responder a tus entrañables palabras que han inaugurado está sección de Solanas y Umbrías de La Toga Verde con mi gratitud y cariño. Tú nos has acompañado con tu mejor criterio siempre que ha sido oportuno en esta andadura como acompañaste a mis hijos en la Sierra de La Demanda ezcarayense desde donde el horizonte se podía otear más allá del Valle del Oja y hasta donde mi inexperiencia no los podía asomar. Con pieles de foca y mucha ilusión.
Así que un abrazo grande a tí y en tí a tu familia que tanto queremos.

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