RETABLO PROCTOLÓGICO RURAL

RETABLO PROCTOLÓGICO RURAL, RAPSODIA DEL MIERDERÍO, MISCELÁNEA de la RAMPLONERÍA y la CHUSMA, CHORROBORRO de CHUCHUMECOS, CHURUMO HELICOIDE  y CHURRA de MUELLES.

Y es que el nuevo día invitaba al vagar peripatético y errante en pos de lo aberrante.

Son notables las aportaciones espontáneas al acervo cultural del medio natural ezcarayense y loables las manifestaciones de sensibilidad por el ornato y mantenimiento del entorno de sus Aldeas conforme a los más exigente criterios y parámetros de sostenibilidad y pulcritud ambientales.

La recuperación, el reciclaje, la reutilización de elementos manufacturados ya en desuso que no inservibles, son una sabiduría popular que se evidencia en estos lugares de ensoñada.

Así que esta jornada ha quedado guardada en la memoria de una matinal y atardecida paseada para memoranza de tanta belleza… y canto y romanza a la mierdería circundante.

El somier es el omnipresente elemento de uso común “out-door”, en cualquiera de sus modelos y edades en el medio rodeante de nuestra Aldea. Un paseo por enrededor es el trabajo de campo de una tesina para aclamación y exaltación del muelle colchonero y de la lama advenida.

Es el somier… el incunable, evocación de distintos modos de despernancarse, solar de formas de esparrancarse inimaginables, testigo -no tan mudo a veces- de amatorios estertores y metálica poesía de mil fuelles cuando no de efluvios del oscuro recoveco que cantara la prosa quevedesca.

De su primigenia utilidad “in-door” pasa, al tiempo de su mudanza, a ocupar un lugar –el Lugar- que la inspiración de una corriente neoromántica se empeña en asignarle en nuestra naturaleza extramuros de su primera y acolchada y ensabanada patria.

Es valladar enhiesto, afrentoso y decidido, frontera animosa al ataque de vacas o ciervos en el Barranco del río Regaldía, hasta siete hilvanados se pueden contar, abrazados como cordón de seguridad en la Cuesta de San Vicente del encierro sanferminero. (1)

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O bien proporciona una férrica mineralización a las aguas del Regaldía, dícese torrente y arroyo siendo río. (2)

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En sus aguas frías y claras se entreteje el metal con el zarcerío y el helechal, un dechado de primor, una costura sin igual.

Se exhibe, cual ramera en día de fiesta, gratuítamente en ostentación pomposa cerca del Horno y Lavadero de la Aldea, sobre una malla metálica que cierra un prado al camino Rogaldía, que te lleva hacia el Pico Menárez, adivinándose sobre la utilidad intuída que no pretendida, un afán de recreación inconmensurable. (3)

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Como cancela ganadera resulta bien conocido cierre. Se muestra éste como paradigma de lo bien hecho y dispuesto.

Anclado a mochetas de piedra erigidas ad-hoc a la seca manera e impermeabilizadas las estacas en su basamento, se postulan para una estancia larga y hacendosa.

Adviértase que no procede de “single bed” y sí de un tálamo nupcial, de los de antes, de los de “para toda la vida” y así se muestra, altivo, encumbrado y… sacramentado. (4)

Ya a estas alturas del discurso y del curso de mi andanza, nuestra aldea de San Antón de Ezcaray, enclavada en Zona ZEPA y Zona ZEC, pertenecientes a Red Natura 2000 y en un entorno natural de primer orden, es también conocida como THE SOMIER COUNTRY.

Si la matinal fue alentadora… cuando después de comer frugalmente, me entrego a la intemperie que presagia nieve… la tarde es… portentosa.

Las manifestaciones de aprecio y atildado aseo por el medio natural que abraza a nuestra pequeña Aldea son reiteradas. A continuación os sugiero el camino a los Llanos de Abajo de San Antón, pues existen los de Arriba. Otrora besanas de huertas y cultivos de cereal y patata, hogaño yermos que gustan los arañones y mirlos, ciervos y jabalíes de noches de Luna llena…discurro por la conocida Ruta de Puertas al Campo o como vulgarmente la conocemos, La Calleja de la Angostura, o Somieres Kalea que de todas estas formas es renombrada.

Es una senda emperifollada, cántico al muelle, que ata dos espacios abertales y si necesidad alguna que pueda ser aducida. Es un ensimismamiento del somier, una exacerbación del recurso estilístico del cierre bien horizontal o vertical del praderío, sin nada que temer ni guardar… un pasillo de taurino chiquero que viene de ninguna parte y lleva a ninguna otra. No es el principio ni el fin lo relevante, es el tránsito lo que importa.

Acompáñeme en esta aventura tubular y siéntase constreñido sin causa, tan sólo para gozar de la estrechez…

Hágalo una y otra vez en un sentido y al revés también, ignore el trazado del Camino de Herradura aledaño y sienta el ancestro, la impronta que se respira en el trance.

El campo tiene puertas, perdón, somieres…

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El primero (5)

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El segundo (6)

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El tercero… que te ofrece tras de sí la libertad del páramo que se adivina un mar en calma ….. ahhhhhh (7)

¿Será usted tan impertinente, asaz desconsiderado y tan poco preclaro de creer que la disposición de tanta y ensortijada joyería se debe a una economía justa por estrecha, a una austeridad elogiable o a un afán de ahorro?

Los estudios que haya usted recibido y en el mejor de los casos aprehendido, han de permitirle distinguir más allá de su primera impresión. Vuelva al recorrido de las tres puertas, imprégnese del contenido, de la intención última del autor y alabe su inspiración. Ríndase al refinamiento y al artístico Don que usted no recibió.

Una vez abiertas y cerradas las tres fronteras colchoneras… el somier se constituye en guardahuertas, fortín de puerros y berzas, centinela fortificada de acelgas y tomateras, cancerbero de ajos y caparrones… (8 y 9)

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O bien se vislumbran a modo de elementos de mamposterías metalúrgicas, en mestizajes ferruginosos aún no datados, ni siquiera esbozados o coleccionados en los modernos tratados de ferrerías y soldadurías. (10)

La obra que se muestra en la fotografía en un icono de la evolución del elemento somier hasta configurarse como una forja que bien fuera el trabajo para acreditar la maestría lograda en una Escuela de Artes y Oficios.

Adviértase la armónica  y rica compostura de elementos hasta lograr una configuración cumbre de expresión del oficio. (11)

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Frente a la siguiente en clamorosa orfandad. (12)

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Otro elemento emergente, sin el encanto ni glamour-claro está- del muelle del somier, es el Palet, aunque cuando se hace un trabajo de composición medido, ponderado y sin excesos ofrece resultados pictóricos (13)

Traemos este otro ingrediente a colación para, por contraposición, ensalzar la excelencia alcanzada por el somier y no para la vulgar emulación del helicoidal armazón. (14)

A veces alcanza cierta distinción en vecindad anhelada con el somier… a pesar de ello no es amenaza alguna y si fátua disgresión. (15).  Ni tan siquiera el somier de lamas resulta tener parangón, a medio camino del somier y del palet, resulta ser una vulgar componenda, un quiero y no puedo, un pretencioso chisgarabís. (16)

Si será el somier elemento codiciado… que resulta candado para evitar la fácil distracción del muelle ajeno. (17)

Sabido es el negocio de extraperlo del que es objeto este bien. Se habla incluso de exportación. Es comercio, trueque y discusión y si robado…incontenible emoción.

Descansa el somier porque en sus dominios se erige el mierderío a discreción. En la oficina de Turismo de Ezcaray ya te entregan el mapa, trípticos y folletos explicativos, incluso visitas guiadas de esta ruta del marasmo mierderil.

Sin subvenciones, sin apoyo institucional ni inversión privada, sin corruptelas ni deshonestos maravedíes hemos hecho de la necesidad, virtud… y el recurso turístico de esta churra diarreíca se ofrece, bien generosa ya onerosamente, como recurso estilístico inaudito e ignoto del medio natural y rural aldeano.

No es todo esto patrimonio etnográfico de una sóla Aldea, así “ad exemplum” traemos a este reporte algunas imágenes de colindantes comunidades.

Cerrando una acequia (18)

En Zaldierna (19)

Prado y Huerta al llegar a Zaldierna (20 y 21)

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Se compone un itinerario guiado de baja dificultad para visitar la miscelánea con que se expresa el fenómeno. La entrada a la Aldea de San Antón, por el carretil es inconmensurable en su evocación al Pirineo, a los Picos de Europa, a los Parques Nacionales de la Macaronesia… es reseñable la destreza para arrojar la inmundicia fuera del contenedor de basura que se pretende civiliter.

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Y es que el río puede con todo, es como el hígado de un beodo cirrótico que todo drena hasta… que colapsa. (22 y 23).

Llegándonos a las riberas del Oja… otro uso inveterado de los cursos fluviales: el desescombro se jalona en la Glera en numerosos puntos de vertido incontrolado, no autorizado y sí consentido, pero que coadyuva a lograr este universo natural que el hombre holla sin vergüenza alguna. (26, 27 y 28).

El agua es Vida. (29 y 30)

Nada se impone sobre la elegancia que aporta, de nuevo, el somier al curso fluvial del Oja. (31)

En el verano alcanza refulgencia y si cabe, aún más prestancia que un majuelo en flor.

Hasta la cartuchería se hace añosa en esa diáspora de perdigones en lance venatorio, que luego se perpetúa sobre la cantería del río. (32 y 33)

Se enriquece el viaje observando el vertido de fecales y residuales de la Aldea directamente al rio Oja. Es el vertido “en Pared” gracias a las sucesivas avenidas del río. (34)

Hace menos de un año lo hacía así. (35)

Y  hace más de dos años lo hacía así (36)

Si sales del cauce y del ribazo… en el praderío te regocijas en otras creaciones y recreaciones… decenas de botellas como “corros de brujas” emergen de un micelio distinto al de los ascomicetos, setal de vidrios que yacen, hace ya un decenio, en rústica de titularidad municipal y que recientemente se acompaña de tienda de campaña que poco a poco incrementa algún que otro Diógenes de la natura. (37 y 38)

Marzo 2012

Mayo 2013

Marzo 2016

Marzo 2016

El Camino de Herradura ofrece el ensueño estético. En este caso una perrera o núcleo cinológico (41 y 42)

6. Julio. 2012.

Tres candados y un cerrojo (S.I.C.) (43)

11. Marzo. 2016

Sin llegar a lo excelso de alguna Aldea vecina… que por su singularidad aquí queda incorporada. (44)

Un hito para el recuerdo es siempre la tragedia. En este caso la de una avioneta estrellada en una tarde de niebla cómplice en una ruta de vuelo endiablada y con una carga de droga que junto al cadáver del piloto la Benemérita encontró por todo pasaje. Los restos del ingenio volante se quedaron de aquí “palante” en el monte. Y allí siguen. (45, 46, 47 y 48)

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Cuando regresas a la Aldea… te esperan los rincones con encanto, los bodegones de esmerada composición le dan a nuestro caserío ese aire a bucólico paisaje rural que te embarga y te acompaña como el olor de leña de viejos manzanos prendida en el hogar… en el lar del fuego que crepita las savias gomosas… (49, 50, 51, 52 y 53)

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Es la paleta de colores de un basural que obliga a levar los ojos al horizonte alzado de estos días regalados en nieve que durante unas pocas horas ocultará tamaña bascosidad. (54 y 55)

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Nieve???  Ni la nieve es cómplice!! (56)
La pezuña y la lata de aceite. Es el boomerang…siempre vuelve.

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Atardece, oscurece y escribo sin incuria, con iracundia disfrazada de ironía lacerante, para no ser parte de la tropelía sin denuncia y si con denuncia… sin cura.

Gerardo Hernando Trancho.

En San Antón, el décimo del mes de Marzo del MMXVI.